Explorando Asturias. Capitulo 3: Senda del Oso

La Senda del Oso es un camino que se puede plasmar en una perfecta “Y”.
Es un camino bastante largo, por lo cual, para senderistas está limitado a un trozo.

Con la bici, también puede resultar demasiado largo y no tan fácil como había leído, pues nos salieron casi 70km y más de 1600m de desnivel.
Además, hay alguna cuestecita muy jodía para un cicloturista que va en ropa de calle y portando a su o sus hijos en un carrito.

Mi consejo es que, si vas con niños, lo hagas desde Engriga, ya que es cuesta abajo, y que te olvides del ramal que, a 10kms sale a mano derecha (es lo menos bonito y lo más duro).

Las vistas son preciosas, el acantalidado o cañón por el que vas, el río, los numerosos túneles (que se iluminan con detector de movimiento) y la vegetación.
Hasta Proaza (km 15) o Villanueva (km 18) no encuentras bar donde tomar algo. Pero en Proaza puedes devolver la bici de alquiler y creo que te llevan en coche al punto de partida (Endriga, donde también hay alquiler de bicis).

Tuvimos el dudoso honor de poder ver un oso.
Se trata de una de las dos osas que tienen tras una hilera de valla metálica, donde la gente puede verlas.
A mí esto me da más pena que otra cosa.

El suelo está más o menos bien, pero cuidado porque hay algún que otro bache importante. Además, la gente no controla mucho y te vienen de frente con sus bicis como si fueras un imán.

Al llegar al cruce, giramos a la derecha.
Por aquí se ve menos gente (aunque también hay pelotones como si fuera el Tour), y como mucho llegan hasta el embalse.
Este terreno es ascendente. La gente va asfixiada, y no es pá menos, hay alguna cuestecilla.
Del embalse en adelante nos equivocamos un poco: hay que cruzar el embalse por la pasarela de madera, OJO, que luego tienes un repecho muy jodidillo, con recurvas incluidas.
Tras preguntar a una señora, que no paraba de hablar, seguimos hasta Santa Marina, un “pueblo” con dos casas y un bar.
Como dijo Armando: “nos sobran las dos casas”


Tras un refrigerio seguimos la Senda. Al llegar de nuevo al cruce seguimos hacia Proaza.
Cada vez había más y más gente. Algunos se paran en medio y tienes que detenerte contínuamente.
Al llegar a Proaza y aguantar al niñato vacilón, seguimos hasta Villanueva (viendo antes a la osa).
Nos tomamos otro refrigerio y estuvimos hablando si volver a endriga por carretera o por la Senda.
Como eran las 14:00 y hacía algo más de 30ºC, nos decidimos por la Senda, que aunque había ya muchísma gente, al menos iríamos por la sombra.

La cosa picaba para arriba, pero, raro en nosotros, le dimos un poco cera y llegamos al inicio en hora y diez.
Nos zampamos el menú del día y vuelta para Pola otra vez.

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