KDD BTT Turégano Navipeich

“Te vienes a la quedada de Turégano y a comer un cocido después?”, me preguntó Wandar. Coño!!, y sin cocido también.

Menuda ruta chula que se marcan Omar y Alberto! Como para perdérsela.

Pero lo mismo pensaron los otros 27 que se dieron cita en la Plaza de Turégano. Los 3 bajo cero y los excesos navideños no fueron impedimento para acudir, no. En total fuimos 29. De entre ellos, una chica que nos dio un poquito de humildad, como dice Fonsi. Había bikers de varias localidades de la provincia. Así a bote pronto, Sexmeros fuimos: Alberto, Santi, Fonsi, Berrocal, Iñaki, Juan Carlos, Javi Mateo (Ciclopunto), Wandar y Jarri.

En parte, el recorrido lo habíamos disfrutado en agosto, pero otra parte no. De todas maneras, se disfruta igualmente una que ciento una.
Aunque la niebla lo cubría todo, se levantó rápidamente y tuvimos solete y buen tiempo toda la mañanita. Así pasó, que al subir la primera cuesta importante en el Guijar, algunos ya nos quitamos la chaqueta para no volver a ponérnosla. En este punto se descolgaron de la ruta dos de los integrantes. Tras la citada cuesta bajamos por un camino con algo de barro, que hacía embazar las ruedas y en cada curva, por pequeña que fuera se iba la bici cosa mala. Pero la pendiente se inclinaba cada vez más, hasta que tocaba echar bien el culo patrás y pensando que no resbalara la rueda en la hierba escarchada o que una rama de los árboles y arbustos no te enganchara demasiado.

Después, cuando nos metimos en un hoyo del bosque de Fangor, tocó una veredita con una subida de cojones. Cuando estábamos en la faena apareció un árbol en medio del camino, que nos hizo a algunos correr con la bici e la mano hasta poder enganchar las calas y seguir pedaleando hacia arriba, entre pinos y acículas en el suelo.

La vereda dio paso a un camino ancho y éste al pueblo de Arahuetes, donde hubo reagrupamiento general y papaeamos un poco. Paramos lo justo y vino una vereda que, yo personalmente no había disfrutado antes, donde iban Omar y Wandar delante, marcando el paso, perdiendo la rueda trasera de la ostia que cogimos. Así llegamos a Pajares de Pedraza, cruzamos el Cega y seguimos por la vereda con hojas y árbol en el suelo que se salta sin dificultad. De puente a puente y pedaleo porque me lleva la corriente, donde estaba el chico de Omar, pá las fotos del postureo y buen papaeo, que decidimos dejar al bajar por la famosa ya cuesta de los abrevaderos. Pero primero tocaba subir un par de km incómodos, muy pedregosos y con ciertos tramos con buena pendiente. Wandar subía maldiciendo a cada pedalada. La bici le botaba la rueda trasera y perdía tracción y trazada.

Pero chico, fue empezar a bajar y se le pasaron todos los males. Como un tiro bajó el jodío. Yo le seguía como podía y Omar, tras de mí, no paraba de decirme continuamente: “vaaaaamos Jarri!!! Daaaaale, Jarri!!!” Así pasó, que al llegar abajo me metí en el sembrao.

Uno a uno fueron llegando los demás y fuimos deleitándonos con el papeo que nos ofrecieron los anfitriones, con cocacoslas , fantas y aquiarius…de tosdo!!! Amenizado co una especie de bizcocho relleno cojonudo, pastas y el copón bendito!!!

Hale, a seguir!
Tras un camino ancho, en breve nos metimos por otra vereda chulísima, con continuos subi baja, donde había que cambiar rápidamente de plato y/o piñones, esquivar piedras, ramas, raíces…una de las partes más divertidas. En un tramo me dio por tirar parriba y enseguida me di cuenta de que por ahí no era y di marcha atrás. Hubo otro uqe más tarde tiró por aquí y siguió y siguió…hasta que se perdió, pero que luego Omar encontró. Tranquis.
Al llegar al puente tocó subir hasta Arevalillo de Cega. Una subida de casi km y algún tramo con buena pendiente. Aquí, en Arevalillo, es cuando se echó de menos al que se perdió. Omar fue en su búsqueda.

Una vez en marcha, como los guías iban algo más atrás, cada vez que llegábamos a un cruce tocaba esperar. Aunque alguna parada no venía mal, porque todo el que conseguía mantenerse en cabeza llevaba el cuchillo afilado de cojones. Hasta esa última cuesta antes de llegar a Muñoveros, donde tuvimos que regresar a por nuestros higadillos.

Tras Muñoveros, hasta Turégano es casi llano, Pues ná, tranquis que ya llegamos…pues va a ser que no!! Cuando la velocidad subía poco a poco por encima de los 20km/h, se pasó de los 30 y de los 35km/h, tardando 4 minutos en los últimos 2,5 km. Así mismo se debieron de sentir los del Castillo al ver un asedio, válgamelseñol!!!

Fotos de rigor a los pies del Castillo, despedida de algunos y 15 nos quedamos a papearnos un cocido cojonudo en un bar de la Plaza.

   

Turégano is different!!

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