London to Brighton (British Heart Foundation)

El pasado sábado 24 de Septiembre me esperaba mi primer evento deportivo en tierras inglesas después de un año andando por aquí.

bhf-logoEl evento, organizado por la British Heart Foundation de carácter solidario, para reunir fondos e invertir en la lucha contra las enfermedades que afectan al corazón.

Aquí se reunieron entorno a 2.500 participantes, desde padres/madres de familia, jovenzuelos y participantes entrados en edad, calculo una media de entre 35 y 40 años. La variedad de los participantes me llamó mucho la atención, desde los típicos “PRO” que van a la última, con equipación profesional y bicicletas de 5.000 libras, a participantes con ropa de calle y bicicletas más normales. Algo que llamó mi curiosidad es que pocos vestían con culots o maillots, casi todos llevaban ropa de enduro y calzado normal, muy pocos utilizaban calas en las zapatillas. También he de decir, que yo suelo ir entre la gente normal y es lógico que mis observaciones sean estas que describo. Seguro que entre los participantes más avanzados, no creo que fueran en chandal precisamente.

El precio de la inscripción es de 30 libras (35€) y después podías donar lo que quisieras voluntariamente. Me hizo ilusión recibir en mi casa la carta con el dorsal (número curioso el mío 66676), junto con información de la prueba y detalles. En su web además puedes descargar el track y ver la información ampliada sobre el evento. Efectivamente, aquí no te dan camiseta, ni mochila, ni regalos de promoción. La Fundación pone a disposición de los participantes y asistentes un mercadillo donde podías adquirir camisetas, maillots y otros artículos a un precio bueno para colaborar con el tema solidario.

En mi caso, como no tenía bicicleta de montaña aquí, miré varias opciones, pero la de alquilar una bici se me iba de las manos, pues una bicicleta de montaña de alquiler (Specialized doble) son entre 50 y 75 libras/día y como la necesitaba dos días, me fuí a la opción B, importar mi bicicleta Orbea desde Segovia.

Ciclo_PuntoDesde la web www.sinmaletas.com gestione los trámites del envío (100€) y gracias a mis socios Javier y Vicente (Ciclo Punto) que se encargaron de empaquetar la bici en una caja y se la entregaron a la agencia de transportes. El día 14 de Septiembre pasaron a recogerla en la tienda y el día 20 un transportista me la entregaba en mi casa. Después de 8 meses casi sin tocarla, me fui a dar una vuelta con ella y me dí cuenta que la cadena estaba muy pasada de kilómetros, así que la llevé a una tienda para cambiar la cadena y un cassette nuevo. Compré algunos accesorios básicos como cámaras de repuesto y  productos energéticos de esos que se toman en eventos de largas distancias. El resto de herramientas, mis zapatillas con calas y mi mochila (de agua) vinieron en la misma caja que la bici.

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l2b_2016La organización, con el fin de facilitar al máximo la salida de los 2.500 participantes, gestionó muy bien este tema. A partir de las 06:15am, por grupos de entre 40 y 50 participantes, salían cada 15 minutos desde los aparcamientos de una universidad al sur de Londrés. Una idea genial desde luego, porque como bien comprobé después, en ciertos puntos se creaban “cuellos de botella” y había que esperar algunos minutillos.

Aunque tenía la opción de iniciar la marcha a las 06:15am, como buen madrugador que soy, salí de casa a eso de las 07:00am y sobre las 07:45 ya estaba allí en la universidad, tan solo tuve que esperar entre 15 y 20 minutos para salir. Así que sobre las 08:00 de la mañana ya estaba en marcha. El tiempo, a primera hora hacia un poco de “rasca” pero con mi chaqueta sexmera, todo solucionado. Cuando llevaba unos 40 kilómetros me la tuve que quitar.

Los primeros kilometros (millas) transcurren por asfalto, para facilitar aún más el desarrollo del inicio con tantos participantes, cruzando el parque de Richmond, un parque muy chulo donde a esas horas puedes ver a los grandes ciervos y gamos.

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Al salir del parque de Richmond el itinerario continua algunas millas por el margen del río Thames y después cruza el bonito pueblo de Kingston Upon Thames continuando unas millas más por el margen del río, llamado Thames Path.

img_2441Después de ese paseo por el río, el itinerario nos lleva a unos senderos muy chulos (de a uno) donde se forman los primeros cuellos de botella, y debemos bajar el ritmo. Esos senderos discurren por un Parque Natural de cuento donde la frondosa vegetación en ocasiones parecía que se hacía de noche por esos senderos, con subidas y bajadas alucinantes. Aquí me dí cuenta que en muchas de las subidas, algunos participantes preferían subirlas a pie. No tengo fotos de esta zona porque de la emoción no quería ni soltar el manillar de la bici. En medio de este bosque, al salir de una bajada pronunciada tenían instalado un avituallamiento (Milla 30/ KM50), donde en un descampado ajardinado tenían instaladas fuentes de agua potable, algunas carpas con naranjas, frutos secos, barritas de cereales y polvos energéticos de esos para echar en el agua. También había una carpa con bocadillos, refrescos y hasta café, pero era de la organización para recaudar fondos y aunque tenía precios populares, muchos participantes pasaban por allí para comerse un bocadillo. Por mi parte, los víveres los llevaba conmigo. Allí estuve unos 30 minutos descansando y tomando el sol que asomaba entre los arboles.

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Como iba en solitario, terminé de recoger la basura y lo junté con la que llevaba en los bolsillos de mi maillot, lo deposité allí y continué con mi reto personal por aquellos senderos del parque natural. Me iba encontrando con participantes de todos los tipos y fuí ayudando a algunos que tenían problemas, ya sea con pinchazos o con alguna cadena partida. Me parecía impresionante que aunque llevan bicicletas de 4000 libras no llevan un simple troncha-cadenas o un eslabón rápido, pero bueno es algo que vemos normalmente entre los aficionados a este deporte.

Me llamó la atención la cantidad de millas que recorrimos por asfalto, creo que un 20% del recorrido transcurría por carreteras, aunque los coches tienen bastante respeto a los ciclistas aquí. Cruzamos tierras inglésas por caminos muy chulos, tierras verdes con ovejas, caballos y atravesamos granjas particulares, incluso alguna plantación de maíz que desde mi punto de vista, impone bastante, jejeje (maldita película de los Niños de Maíz).

img-20160924-wa0014Después entramos en lo que parecía una antigua via de tren, actualmente Vía Verde que según su estado yo calculo que llevará entre 20 y 30 años adaptada para peatones y ciclistas, con muchos árboles a ambos lados que en ocasiones formaban túneles de vegetación muy chulos por donde entraban los rayos de sol y formaban una bonita imagen.

A partir de la milla 40 (65Kms), empecé a ver “cadáveres” en las cunetas, es decir, esos ciclistas aficionados que no están suficientemente preparados para este tipo de retos, o que no han gestionado correctamente sus fuerzas. Algunos sentados llorando, otros tumbados estirando las piernas y algún que otro andando con su bicicleta en la mano estropeada porque no saben arreglarla. Me cansé de ayudar y andar parando y seguí mi camino (egoistamente), pero yo no soy parte de la organización y no soy el soporte mecánico de nadie. Una cosa es ayudar a otros participantes y otra es estar continuamente parando para solucionar los problemas que han tenido por gestionar mal este día de bici. Poco a poco iba viendo cada vez a menos gente por la Vía Verde y se me hacía aburrido, así que me paraba en algún banco, esperaba a que pasara algún grupo y después me iba con ellos. Por esta zona la velocidad era más alegre, pues al ser todo llano y con algo de nivel negativo, la velocidad era de entre 25 y 30 km/h.

Toda la ruta estaba muy bien señalizada con la típica flecha negra sobre fondo amarillo (muy sexmeros). Es cierto que no había balizas cada cierto tiempo o marcas en el suelo como solemos hacer nosotros en nuestros eventos, pero aun así, creo que estaba todo muy bien señalizado. Siempre hay alguno que se queja, pero es porque van demasiado deprisa y no se fijan. También tenian cada 10 millas unos carteles que informaban de lo que restaba a meta.

También había puestos con agua, frutos secos y fruta (naranjas) en algunos puntos kilometricos, donde yo paraba a rellenar la botella de agua.

Cuando me quedaban unas 10 millas (16kms) ya estaba hasta “los huesos” de bici, pero al pensar que ya quedaba menos, me daba ánimos para seguir, no tenía otra opción. Recordar que llevo sin tocar una bicicleta de montaña desde la Marcha BTT de Sepúlveda (Mayo 2016) donde tan solo hice 30kms, jejeje y alguna salida en Segovia con mis Sexmeros.

Al ver la señal que decía “4 MILLES”, me salió una sonrisa de oreja a oreja, pero la organización tenía una sorpresa para todos…. al salir de un pueblo por su carretera, nos incorporamos a un camino que tenía una pendiente entre el 10 y 12% durante unos 1.500 metros de subida, no tengo foto, pero fue una broma cojonuda. Creo que solo 2 o 3 participantes subimos sobre la bici y 60 o 70 que yo viera subían andando con la bici en la mano. Al llegar arriba la verdad es que el esfuerzo merecía la pena pues las vistas eran un lujo y ya se divisaba el mar y la ciudad de Brighton.

Una bajada de espantó para llegar a nivel de mar y un par de millas más por el paseo marítimo para llegar hasta la zona de meta, con las fuerzas ya justas y un hambre de pelotas. A las 5 de la tarde más o menos estaba allí en meta, la típica fiesta de bienvenida, con la gente aplaudiendo y el disk jockey animando a los fatigados participantes que iban pasando poco a poco por el arco de meta, donde una estupenda y simpática chica nos iba colocando una medalla al cuello. También nos ofrecían botellas de agua y fruta.

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Como llevaba ropa de recambio en mi mochila, dejé la bicicleta en un punto de “Guarda-Bicis” y me pude cambiar en un baño portátil de esos que montan en los conciertos.

Allí había castillos hinchables, y chiringuitos de comida y bebida, así que compre una hamburguesa y me la comí allí sentado en las carpas que tenían habilitadas a participantes y público. Allí hice un poco de tiempo observando los gestos de sufrimiento de los que iban llegando y la sonrisa de oreja o oreja que tenían después de soltar la bici y tirarse al suelo para recuperar fuerzas. Un paseo por la playa de Brighton, para observar la nave esa que sube a las alturas, unas fotos, una cerveza fría y después ya me subí a la estación de trenes de Brighton, pues mi tren salía en dirección a Londres a las 8 de la tarde. A las 9 estaba en Londres y a casa para la merecida ducha.

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Al final me salieron 140 kilómetros y estuve montado en la bici unas 9 horas pedaleando.

Que si repetiré? casi seguro.

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