Los Lagos de Covadonga 2017

Un Sexmero en Los Lagos de Covadonga

¿Qué hace un ciclista de montaña en una marcha de flaca?: disfrutar.

De principio a fin se disfruta la marcha entera, ya sea por las maravillosas vistas, por la increíble velocidad a la que se rueda en los primeros 50km, por el apoyo de la gente que te encuentras por donde discurre, por la perfecta organización, por el lugar, el ambiente, el clima tan cojonudo que nos hizo…y por el mérito que supone superar un puerto tan mítico y duro como Los Lagos de Covadonga. Sí, hasta por el sufrimiento se disfruta. Los ciclistas somos así.

Para no alargar demasiado la crónica, dejaremos los comentarios de todo lo ajeno a la marcha en sí para los guasaps y las redes sociales (ya que fui con la familia a pasar todo el fin de semana).

Como la marcha empezaba a las 9:00 puse el despertador a las 7:30. Tenía tiempo más que de sobra, pero los de la habitación de al lado, se despertaron como a las 6 y se encargaron de despertar al resto del hotel. Me pregunto si hace falta tanta cháchara y tan alta para vestirse…y durante tanto tiempo!! Pá mí que eran drag Queens vistiéndose para carnavales…
En el comedor del hotel descubrí que hay ciclistas guarretes también fuera de las carreteras. Durante toda la marcha se veían cientos de envases vacíos de geles. Y aquí, en el comedor del hotel, parecía cochiqueras las mesas.

Desayuné en un pis pás y subí a la habitación a ponerme el traje de faena en poco más. Tras despedirme de mi pesiosa Henar y mis dos diablillos, me bajé al coche donde tenía la bici en el maletero, la monté y terminé de ponerme las zapas y el casco; así como el dorsal a la bici: el 2757.
Aunque amaneció nublado y fresquete, el sol subía poco a poco la temperatura. Decidí quitarme la camiseta interior y dejarla en el coche. Y bien que hice!
Me dirigí a la salida poco antes de las 8:30 y me tocó como a 300m ya de la misma. Llamé a Angelete por el móvil, que estaba con Javi y Álvaro bajo el arco de Coca-Cola, frente al Ayuntamiento de Cangas d Onís. Bastante más adelante. Los minutos hasta la salida se hacía largos. El speaker iba animando desde lo alto del Ayuntamiento. Habló Perico Delgado, que también hizo la marcha. Habló Fernando Escartín…y alguno que otro más….hasta un gaitero y un tamborilero tocaron “Asturias, patria querida”
El sol iba subiendo la temperatura…qué largo se hacía! Mirabas para atrás y no se veía el final de ciclistas. Casi 4000, que se dice pronto.

Y por fin la salida.

Tras el modo “patinete” característico de toooodas las salidas, pudimos encalar el otro pie en el pedal y a pedalear. Fui siguiendo a Álvaro y Angelete los primeros kms. Se iba realmente rápido, Pero no sin esfuerzo, miraba el pulsómetro y era alto, y esto no acababa más que empezar. Así que, decidí que me adoptara otra grupeta algo más tranquila, pero todo el mundo parecía querer acabar la marcha antes de tiempo. Tras aguantar un rato decidía dejarme caer de nuevo. Una vez más….y otra….y otra más…
Me dejé caer varias veces. Pensaba que hasta me iba a quedar de los últimos. Nada más lejos. Se veían ciclistas por el arcén arreglando pinchazos y averías. Decenas de motos nos custodiaban. La carretera era solo para nosotros. Al pasar por las rotondas la velocidad bajaba considerablemente. Era normal, con la cantidad de ciclistas que había, cualquier mínimo estrechamiento provocaba un embudo. En una de ellas hubo una caída de al menos 5 ciclistas, justo detrás de mí, otro arrancó un pirulo verde de plástico de esos, pero no se cayó.
En los grupetes que iba cogiendo ahora permanecía por más tiempo. En los repechines adelantaba posiciones y en el llano me volvían a pasar. La temperatura era más bien fresca. No eché de menos la camiseta interior pero no me sobraba ná.

En uno de ellos apareció Chicho. Tras charlar un poco con él marchó pálante.

La velocidad era tremenda. 50kms en hora y veinte minutos.

Una imagen se me grabó en la retina: de repente llegamos frente al mar, con su característica neblina salada en el aire brillante por el sol de la mañana y el romper de las olas contra las rocas. Tan solo un instante eterno. Un giro rápido a la derecha y un recuerdo perpetuo.

Primer avituallamiento: no paro, llevo un par de plátanos que cogí de casa. Llevo agua de sobra.

Parres, empieza el primer puerto: el de la Tornería. 5kms al 8% de desnivel medio. Con calma, que aún queda mucho. Aun así no hacía más que adelantar ciclistas. El terreno no era muy empinado…aún. Los 3 últimos kms sí que tenían buenas rampas. Mirabas hacia arriba y veías una hilera interminable de ciclistas allá en lo alto…mirabas más arriba y veías unos macizos pétreos impresionantes, dejándonos en insignificantes hormiguitas escalando su loma. Mirabas para abajo y veías la hilera de hormiguitas por detrás. Mucha gente animando. El fresquete de la mañana se fue de repente y me tuve que quitar los guantes y bajar los manguitos.

Coronamos el puerto y me bajé los manguitos y subí la cremallera del maillot, los guantes no pude así que patapúm pabajo, pero con juicio que hay mucho ciclista (a alguno la cordura se le olvidó en Cangas). Pasé frío en las manos pero a aguantar que se pasa pronto. La carretera es muy estrecha, sinuosa, con muchos baches y con más tontos todavía. Calma, aún queda mucho rock’n’roll. El puerto se acaba pero no la bajada, que continúa con carretera en mejor estado y mejor firme, permite agruparse de nuevo y comer un poco. Llegamos a una carretera que parece una autopista de lo ancha y buen firme que tiene, pero la cosa cambia y hay que ir subiendo piñones, esto tira para arriba, sin grandes desniveles pero hace entrar en calor de nuevo.

Se trata del 2º puerto: La Robellada. 6,3kms al 5% de media. Tuve un problema con la cadena que me obligó a detenerme y ponerme las manos como un tizón.
-“Se huele el miedo”- oí a uno. Y con razón. Todos íbamos pensando ya en la subida a Los Lagos e íbamos recuperando lo que podíamos para poderla subir sufriendo lo mínimo.
Tras coronar tuvimos terreno favorable hasta la subida a Los Lagos, pero no hay que crujirse demasiado, simplemente me dejé caer, al resguardo de alguna que otra grupeta. Es favorable pero hay que dar pedales.

Km 90: paro en el avituallamiento para mear un poco y mientras como un cacho de melón y bebo un poco de Coca-Cola y a seguir….al salir del mismo oí a uno: -“bueno, 12kms y llegamos!!” Pues según mis kms todavía nos quedan 18…en fin, no seré yo quien le quite la felicidad a este muchacho. En esta parte hasta la subida a Lagos se rueda rápido, es más bien llana, con poco desnivel.

3er puerto: Lagos de Covadonga. 12kms al 8% de desnivel medio. Se ascienden 933m. Esto es casi 1 km patapúm parriba seguido subiendo. Hay zonas bestiales, con rampas empinadas como demonios.

La subida empieza en la rotonda a base de puerto, dejando a la derecha el Santuario de la Virgen de Covadonga. Entre un gran número de espectadores jaleando cual Vuelta a España. Le precedieron un par de rampas considerables entre mucho tráfico, pero a partir de esta rotonda no hay tráfico, solo ciclistas….y caminantes: a dos patas y en bici.
Los kms están marcados con carteles amarillos que indican la distancia a meta y el porcentaje o desnivel medio de cada km. Km 12: 9,3%; km 11: 9,9%; km 10: 10,6%; km 9: 11,3%….joder, cada vez se empina esto más!!!

La primera zona es sombría y algo más llevadera. Los árboles sirven de cobijo del viento y del calor extra del sol. Hay pequeños tramos con algo menos desnivel que sirven para bajar alguna corona y/o descansar. Luego hay varios kms sin descanso y con mucha más pendiente. Con cabeza y a seguir…

Km 8: La Huesera. No es un tramo de unos cientos de metros, son 1,3kms al 13% con rampas como paredes. Los ciclistas que me preceden parecen quietos, pegados al asfalto. Alguno va de un lado a otro de la carretera para poder subir. Yo: todo lo recto que puedo. Los paso por donde puedo. La gente vocifera y anima. Pude adelantar 30 ciclistas fácilmente en este km larguísimo. Miro al grillo: 180ppm, mejor miro hacia arriba: veo una hilera inmóvil hasta donde me da el cuello, mejor miro la carretera…
Tras la Huesera viene otra cuesta que se las trae. Lo peor es que se la ve desde la misma Huesera. No anima, no. Cabeza. Algún amago de calambre. Cambio la posición de las piernas, agarro fuerte el manillar y más cabeza. Aguanta. Busco caminos para la de montaña, veo uno bien guapo entre la Huesera y el siguiente rampón. “Esto tenemos que hacerlo con los Sexmeros” pienso. No tengo remedio.
Un gallego me dice algo ininteligible. Le doy ánimos, le digo que queda poco ya (los cojones, poco!). Me responde que si tengo agua, que le dé un poco. Paro un poco y le doy mi bidón. Bebe, me da las gracias y sigo.

Tras la curva otro tramo bien jodío. Apretar y cabeza. Adelanto por donde puedo a más ciclistas. Alguno va bajando ya. Veo a Patricio Pinela. Otros que bajan y me conocen me animan. Sigo.
Las rampas son tan duras que cuando viene alguna del 8 o del 9% parece llano, te da un alivio, un soplo, un pequeño descanso.
Viene un tramito llano en el que poder respirar a gusto, echar un trago de agua…y coger coraje, lo justo para ver que viene otro tramo majete:

El Mirador de la Reina. 5kms a meta. Hay una mujer ofreciendo chocolate….si es que no ayudáis, coooño!! Me pesan hasta las pestañas. Me acuerdo de los 2 días que estuve en Bélgica, hace tan solo 3 y una canción del maestro Rosendo me viene a la cabeza: “tantas las cervezas que bebí”…otro km y pico al 8% de media…pero viene un tramito de bajada que me da la vida…y mientras respiro con una sonrisa de oreja a oreja pienso: “espera, ponía pendiente media del 5,3% y voy bajando….cómo será el resto para hacer la media??” Pronto lo descubro: otro km y medio al 8% con rampitas de esas de echar el piolet.

Pero, por fin llegas al (que crees que es) el final de la subida….vas bajando raudo, feliz, mirando el gran Lago Enol, el viento en la cara…mmmmm, huelo a cerveza fresquita ya…
Pero no. Corto pero queda el último rampón con curva y recurva incluida: qué cojones, aprieto y llego a meta, ahora sí con una amplia sonrisa.

Bajo al aparcamiento donde está el avituallamiento. Allí están esperando mis compis de fatigas. Hace tiempo que han llegado. Recojo la mochila que les dejé a la Organización cuando recogí la bolsa del corredor y me visto con ropita de abrigo. Por muy bueno que haga, en la bajada hace falta ropa de abrigo. Tenlo en cuenta!!!

Nos vamos hacia abajo, subiendo los 3 repechines que antes bajamos. Curioso que a alguno le cuesta horrores. Se vaciaron del todo subiendo. Hay que tirar continuamente de freno porque aún suben muchísimos ciclistas. Ocupan todo el ancho de la carretera. Muchos de ellos van rotos, extenuados. Otros suben andando. Los hay sentados, tumbados, acalambrados…así durante los 12 kms de puerto. Estos sí que tienen mérito!!! Txapó por todas ellas y todos ellos!!!

El resto del llano hasta Cangas lo hicimos en pocos minutos porque Álvaro seguía teniendo el cuchillo afilado. Pero me esperó Angelete y fuimos muuuucho más a gusto.

CONSEJOS:
Vete bien preparado. El primer puerto tiene mucha miga ya, y Los Lagos son palabras mayores.
Lleva buen desarrollo: 28 dientes como mínimo.
No te líes al principio. Se rueda muy rápido pero desgasta rápido también.
Cuando recojas la bolsa del corredor deja ropa de abrigo o de cambio. Ellos te la llevan a la meta de arriba de Los Lagos.
Disfruta.

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