Pico Zapatero (Ávila)

Después de un año esperando, por fin pudimos volver para conquistar el Zapatero (1796m).

En esta ocasión, nos acercamos desde Segovia Armando, Fonsi, Iñaki, Jarri y Wandar. En Ávila nos esperaban David y Loren: los 7 magníficos.

Unos minutillos pasadas las 8:30 partimos desde las afueras de Ávila, con viento de cara, unos 10-12 graditos y bastantes nubes que tan pronto venían como se iban. No sin antes dejar ropa en los coches, ya que intuimos que no nos iba a hacer falta….por poco!
Camino a Tornadizos de Ávila, pedaleábamos a ritmo tranquilo, dando tiempo a charlar, recordando otras batallas… El camino era ancho y, aunque sin mucha pendiente, iba picando para arriba, siempre para arriba. Ya camino del primer puerto del día: Pto del Boquerón, el terreno se empinó bastante más y se estrechó a la mínima expresión: vereda, donde había que sortear algún pedrusco, charco, arroyo, barro…pero sin problema alguno. La técnica no era mucha…todavía. Tras la puerta de las llaves colgadas, terminamos de bajar a dicho puerto, donde sendas puertas, a uno y otro lado de la carretera, hacía que detuviéramos el paso.

Si pusiéramos un nombre a esta ruta sería: “la de las puertas y las cacas de vaca”. Debimos pasar una decena de puertas, cientos de cacas….y alguna que otra alambrada: Sexmeros Furtivos de nuevo…

Le sigue otra subidita, corta pero con rampitas majas, sin ser muy duras, pero todo va gastando…o sumando…
El camino, en casi todo el recorrido es ancho y fácil de seguir, pero como le cruzan otros tantos, allá arriba, más vale que lleves el track o puedes aparecer en Pernambuco.


Por esta parte, hasta el siguiente puerto, se va bastante bien. Pica para arriba, pero no tiene grandes desniveles. Te permite ir viendo, allá a lo lejos, como las nubes cubren y descubren por momentos, el Zapatero. El viento no cesa. De cara. Y la temperatura no subía de los 12 grados. Esto hacía no para de pedalear para no quedarse frío, pero ayudaba a no estar bebiendo continuamente si el solete subiera en exceso la temperatura.

Llegamos al puerto de la Paramera y volvimos a tener que abrir y cerrar más puertas.
Otro puerto más: Navalmoral y paramos en la Ermita de San Cristóbal, a comer algo y Wandar a darle aire a su rueda delantera, que hoy le dio más guerra que un niño tonto.
Por esta zona se ven unas vistas acojonantes: atrás: Ávila, la izquierda: el valle que lleva al Barraco y al embalse del Burguillo, al fondo: el Zapatero, esperando impasible; y a la derecha: los molinos de viento, por los que al pasar bajo ellos, nos hacen parecen hormiguitas….eso sí: hormiguitas en bici!!

La cosa pintaba mal: el viento soplaba con más fuerza, las nubes eran bastante más oscuras y alguna gotilla se les escapaba…
Tras descender un km por la carretera y ver una quincena de vespas subir (e indicarnos ir más despacio!!! Jajajajaja) giramos a mano izquierda, para seguir ganando metros en altitud, hacia el Zapatero. En esta parte tuvimos que hacer un par de “salting” porque al dueño de una parcelita le dio por cerrarnos el camino con candados. Después, más molinos, más nubes, más claros y más viento de cara.
El Zapatero estaba cerca. Delante se afilaba el cuchillo cosa mala. Íbamos lanzados…de pronto me sonó el móvil: era Wandar, tenía problemas con su rueda delantera.
Tuvimos que regresar 4 kms para ver dónde se habían quedado Iñaki y Wandar: otra vez la rueda que le dio guerra, pero cuando llegamos ya lo tenía controlado y pudimos continuar.

Subida al Zapatero: pues yo me lo imaginaba más zapatón y resultó ser una manoletina, de tacón plano. Este Loren que siempre miente como un bellaco: “quedan 5 o 6…u 8 kms!! Ya veréis qué raaampas!!” Según veo ahora en el Strava: 3,2kms al 6% de desnivel. Tiene las primeras rampas empinadas y con mucha piedra suelta, que te hace poner piñones más altos, apretar y/o controlar más el manillar…pero el resto es tendido. Eso sí, el camino es incómodo. En todo momento hay mucha piedra suelta.
Delante íbamos Armado y yo, seguidos de cerca por Fonsi, y Loren algo más atrás; esperando esas últimas rampas jodidillas que suelen tener todos los puertos o subidas de montaña, cuando llegamos sin más.

Como diría Rosendo: “qué queréis que os diga, qué desilusión”

Tras el reagrupamiento, bajamos unas cuantas curvas de herradura y luego un buen descenso a toa castaña (tanto que nos pasamos el desvío!! Y Loren gritando: dóndeostiasváaaaais!!!!!)

Seguimos bajando unos kms, con alguna curva cerrada…y llegamos a un claro, donde nos salimos del camino y disfrutamos de la mejor parte de la ruta: una vereda de subidas y bajadas acojonante!! En tan sólo 3 kms disfrutas como si fueran 30. Encima se pasa por el Castillo de Malqueospese, donde paramos a comer y a hacer postureo fotográfico; y sin más, seguimos bajando por la vereda de “la motera”; bastante rota por el agua, donde tienes que hacer cual patinete con una pierna fuera del pedal, pero muy buena.
Llegas a la pista y te das cuenta de dónde está la diversión.
Tras pasar por Mironcillo, seguimos por pista ancha y descendente, a buena velocidad, ayudados por el viento.

OJO en esta zona: los habitantes de estos pueblos colocan cuerdas que cruzan los caminos!!! No son trampas exclusivas para los ciclistas, es para que no se les escapen el ganado, pero si no tienes cuidado pueden causar lesiones muy graves.

Pasamos por Gemuño y, al llegar a El Fresno, continuamos por la ribera del Río Adaja. Una vereda muy llanita de 7 kms, pero bastante chula, con mucha vegetación, curvas y un puente de madera muy estrecho. Se escapaban, de nuevo, gotas muy finas a las nubes, pero no llegaban ni a mojarnos.

Llegamos a Ávila poco después de las 14:30, donde Wandar, en una gaolinera, le dio el último apretón del día a su rueda delantera con el compresor de aire.Y de aquí a los coches, y de los coches al bar a papearnos un buen chuletón, visto y no visto, como las nubes!!! Jajajajajaja

Buena ruta, buena gente… volveremos…y lo sabéis!!

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