Piedras San Martín y molinos

Tiempo llevaba con esta ruta esperando en el Grillo.

Aprovechar una jornada de MTB para terminar en cá Carlos con unos chuletoncillos amenizados con sus correspondientes birras.

Pero, para aprovechar, recoger las piedras Sexmeras de la zona que nos faltan a Jose Mena y a mí. Pudimos recoger todas menos la de Navas de San Antonio que, vete a saber andandará!!
Y ya de paso, me acordé de Wandar que me preguntó numerosas ocasiones: Oye, por dónde se subirá a los molinos esos?? Hay que averiguarlo, que yo quiero subir. Dicho y hecho. El día era éste.

Como la rutilla se preveía larga, quedamos poco después de las 8:00 en la plaza de Ituero con una temperatura “algo fresca” para empezar el mes de Julio (unos 9ºC). Así que tocó abrigarse. Toda la ruta hizo mas bien poco o escaso calor, salvo en alguna subida en la que no pegaba el viento que, a veces daba con fuerza y de cara.
En la primera cuesta, camino de Zarzuela, el grupeto se iba estirando: Jose Mena, Wandar, Jarri, David (de Ávila), Juan Carlos, Carlos y Jaime. En Zarzuela recogió Jose la piedra y a seguir, hasta Vegas de Matute, tras pasar por la famosa puerta del cerrojo.
A partir de aquí toca salvar el collado que separa esta localidad de la de Navas de San Antonio, y la cosa empieza con buena pendiente. No sé cuántas puertas tuvimos que abrir y cerrar. Lo aprovechábamos para reagrupamientos.

En Navas de San Antonio buscamos la piedra sin éxito y continuamos tras comer algo, en dirección a la Ermita de la Virgen del Cubillo, sorteando una finca campo a través por la jerba, que agarra más que un puerto. En la Ermita, parada de rigor para todo tipo de actividades sociales y personales….y a seguir!

Hasta Aldeavieja fue un auténtico paseo, de bajada, por carretera asfaltada. En este punto Carlos y Jaime decidieron ahorrase el privilegio de subir a los molinos. Lo cambiaron por bajar unos botellines en el bar de Ituero. El resto, tras recoger la piedra Sexmera (esta no la tenía yo), fuimos hasta Blascoeles por la carretera. En este pueblo recogimos su piedra y continuamos hasta meternos sin darnos cuenta en la finca dun señor marqués. Entonces, vino un tío con la pick-up raudo tras nosotros a decirnos que íbamos por una propiedad privada

Y ya puestos: por qué nadie les dice a los políticos que se están apropiando de propiedades privadas?? En fin….

Tuvimos que salir directamente a la carretera por otra, también asfaltada y propiedad de la finca “pequeñita”. El tramo de carretera hasta Ojos Albos se alargó hasta los 4kms, pero como es de bajada se tarda poquito. Desde el desvío a Ojos Albos ya es todo subida. Y desde el pueblo más todavía.

La subida a los molinos se divide en dos partes bien diferenciadas. La primera de unos 2 kms hasta el primer molino, donde la rampa más dura es la última (como suele ser). Aquí puedes descansar y/o esperar al reagrupamiento como nosotros. De aquí sale un camino a mano derecha, que va a dar con el de la izquierda unos kms más adelante, pero evitando subir a lo más alto de los molinos. Nosotros elegimos, como no puede ser de otra manera, el de la izquierda, donde todavía quedan casi otros 2 kms con buena pendiente y además con fuerte viento de cara en esta ocasión!!
Las aspas de los molinos se movían a buena velocidad, oyendo el cortar del viento y viendo las sombras cruzando en el suelo.
Tras este punto le suceden continuos subi baja con buena pendiente, pero llega un momento que está el camino asfaltado y se va muchísimo mejor. Hasta te puedes poner de pie.

En este punto le dije a Wandar: no decías que cuándo subiríamos a los molinos??? Pues ya estamos arriba!!

La última bajada, hasta el puerto de la Cruz de Hierro tiene mucha pendiente descendente, cuidado porque al final tienes que frenar!! Que viene la carretera del puerto!!
Fotos de rigor y a seguir sin detenerse mucho tiempo por la temperatura y porque ya llegamos tarde! Un cartel avisa “prohibido el paso”. Se debe a que hay un molino totalmente chamuscado (será por un rayo?), pero nosotros seguimos. Lo sorteamos fácilmente. Luego una puerta que indica camino sin salida. Pasamos las bicis por encima y encontramos una salida el final de los molinos. Un camino claramente marcado, con algo de piedra suelta y abundante hierba de bajada.
Enlaza con un camino ancho de arena que nos conduce a Villacastín, donde recogemos la última piedra y sin más nos vamos para Ituero, donde siguen Jaime y Carlos bajando botellines en el bar. Nos unimos a ellos para ayudarles con tan pesada tarea.

Buen rulo. Caminos muy chulos. Buen desnivel acumulado. La zona no ofrece otra cosa.
Y ya tenemos mirado y bien mirado el tramo de los molinos para la próxima GRS.

Dificultad técnica: nula.
Exigencia física: moderada párriba.

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