Quedada Sexmera-Pedraja

Gracias a Jose Mena del CD Sexmeros y a Óscar Rodríguez y Daniel Gordoncillo del CC Pedrajas pudimos hacer una quedada de hermandad y compañerismo un día, que sin ser muy aciago, aprovechamos en cada metro que pedaleamos.

Ya se intentó quedar sin éxito otra vez, pero el mal tiempo obligó a posponerlo, ya que el pronóstico de lluvia aquel día era “diluvio universal 2” y, claro, no es plan.

El domingo 26 de marzo no es que hiciera muy bueno, incluso nos llovió algo, pero finalmente respetó y pudimos disfrutar-sufrir en una buena grupeta de casi 30!!

Para los amigos de Pedrajas, el día empezó antes, madrugando bastante más para cargar las bicis en el archi-conocido remolque para bicis en el que otras veces hemos ido. A las 9:00 quedamos con ellos en San Cristóbal de Segovia. Una vez que dejaron la ropa de cambio en la piscina (lugar del papeo) empezamos a pedalear en dirección a Tabanera del Monte, por carretera, y después por caminos hasta llegar al embalse del Pontón, donde descubrieron el sendero chulo que lo rodea.

Hicimos una parada para foto a la orilla del mismo y seguimos sin más hasta el final del sendero, que termina en la carretera a la entrada de La Granja. Cruzamos la carretera en dirección al cementerio, era la primera cuesta importante del día, para ir entrando en calor. La cuesta se termina pero viene otra y otra más…lo típico, vaya. La sierra está frente a nosotros, Peñas Buitreras, un enorme risco de más de 2000m de altitud, nos vigila, siempre imponente.
Llegamos a otra de las múltiples puertas que tuvimos que abrir y cerrar y viene un sendero serpenteante, descendente con cruce de arroyo y puente de madera incluido, para disfrute del personal.
Llegamos a la Granja por detrás de la piscina municipal y nos dirigimos a las huertas por detrás del campo de fútbol y la carretera del tiro.

Tras las indicaciones de Juanma: “mere tua, mere tua” (*ver Los Minions 3), nos perdimos un poquito en las huertas, y cuando conseguimos salir nos dirigimos hacia la fuente del Cochero. Puerta de Cosíos después y, ya entre pinos y robles, llegamos a La Pradera de Navalhorno, donde hicimos parada, papaeo y recuento.

Tras ello, les metí a todos por un camino desconocido para todos, sendero con continuos subi-baja, pequeños arroyos, raíces y ramas que sortear con algo de dificultad técnica, pero no mucha; y que desemboca en el CENEAM.
Subimos dirección a la Fuente del Ratón, pero al llegar al Arroyo Peñalara nos desviamos a la derecha, para bajar hasta el claro llamado Praderones Altos. La bajada en sí, en estas fechas, por culpa de la explotación forestal y la nieve y la lluvia tiene algo de gracia, ya que hay partes donde tienes que practicar la técnica y estar atento para salirte del camino si no te quieres comer un enorme barrizal. En la explanada reagrupamiento general.
Giramos a la derecha, dirección el CENEAM de nuevo, no sin antes disfrutar de los senderos que hay; así como joder yo la patilla del cambio y retorcer el cambio trasero cual churro. Tras estar varios minutos intentando poder acoplar patillas de otros modelos, todos sin éxito, al bueno de Candi se le ocurrió preguntar: oye, yo tengo una patilla Cube, te vale? Pues claaaaaro, hooombre. Lo cambiamos en un pis pas, y retorcí el cambio en sentido contrario y a seguir!! Gracias, Candi!!!
Me dio algo de guerra el cambio, pero visto como estaba, ni me quejé.
Tras llegar al CENEAM tomamos el sendero que bordea la Pradera de Navalhorno, hasta el aserradero.

Reagrupamiento y dudas…

A alguien se le ocurrió preguntar: oye, subimos al chalecito de Wandar?? Todos pal chalet.

El chalecito de Wandar no es más que un monte llamado Cerro Matabueyes de 1483m de altitud. Como Wandar sube muy a menudo le llamamos así.
El punto de partida está a poco menos de 1200m de altitud. Eso supone un desnivel de casi 300m en apenas 4kms. Todo comienza por pista forestal asfaltada y, tras una puerta, camino ancho pero con lo mejor al final. Además, Eolo soplaba con fuerza y el final resultó algo más jodío que de costumbre.
Una vez arriba, según llegábamos, nos poníamos todos en el lado contrario del “chalet” donde soplaba el fuerte viento. El chalet es una caseta de observación forestal contra incendios en el verano.

Una vez que llegaron todos, unas fotos y echando virutas para abajo.
Jaunma pilló una liebre pero sin consecuencias. Ropa algo más sucia nada más.
Decidimos seguir bajando por el camino divertido (ahora descendente) que pasa por la Fuente de San Pedro. En la portela, Jose y otros dos tomaron el Camino de los Tanques para coger algo del bus que estaba aparcado junto al Pabellón Perico Delgado. El resto, tomamos la Cañada Real Soriana Occidental, en dirección el embalse del Pontón Alto y de aquí poco más: Tabanera y San Cristóbal de nuevo.

En la comida supimos que Wandar tuvo que ir en busca de un par de los amigos de Pedrajas, que siguieron Camino Soria (como la canción), pero dio con ellos y los re-condujo hasta el lugar de partida (y meta).

Después de los correspondientes aseos personales pudimos charlar en la comida que tuvo lugar en la carpa de la piscina de San Cristóbal.

Pá la siguiente toca Pedrajas.
Buena mañana echamos, sí señor!!