QUEDADA TUREGANO (TUREGANO FURTIVO)

9055903Aparcamos los coches en la Plaza poco antes de las 9:00 entre las talanqueras de madera, que anunciaban que Turégano estaba en fiestas.

Los más madrugadores ya estaban esperando y el resto no tardó mucho en llegar…excepto Alberto que le tuvimos que ir a buscar a casa… Para tratarse de una Kedada informal, aunque el número total parece ser que menguó bastante, el número de bikers resultante fue perfecto: 11. Mucha fiesta en varias localidades la noche anterior fue la culpable…

Unos cuantos eran del mismo pueblo de Turégano, otros se acercaron en bici desde el Cubillo y el resto en coche desde hontanares, Palazuelos y Tabanera.

Omar fue el guía de la ruta tan guapa y tan cojonuda que hicimos hoy. Bastante ratonera, con veredas, salidas del camino, giros inesperados y lugares de dudosa ciclabilidad, haciendo tan peculiar la ruta: furtiva.

Hubo cuestas, es más no pararon en toda la ruta; bajadas rápidas, técnicas, con bastante vegetación (bueno, ahora un poco menos porque nos llevamos todos los pinchos y espinas de zarzas y matorral bajo…en esto ganó Wandar), y una vereda vertiginosa en concreto que hizo las maravillas de Jarri, Wandar y Omar por ese orden…y casi a la zaga Adri…casi…

Después de recoger a Alberto en la puerta de su casa nos pusimos a dar pedales por caminos más o menos llanos hasta que tras un repecho durillo nos pusimos a “re-segar” lo segao por un prao, yendo campo a través hasta que cogimos un camino que nos llevó hasta Caballar. Tras este pueblo apretamos un poco para subir una cuestecita algo rota con pedrolos sueltos de poco más de 2 km. Cuando le daban un poco de alegría a la marcha Omar y Jarri, Wandar, haciendo la goma, tuvo que parar por un ruido bastante extraño. Tras pararnos los tres y el reagrupamiento del grupo vimos que eran las pastillas del freno trasero que tan gastadas estaban que iba frenando con el hierro que las sujeta en la pinza.9056001 Tras apañarlo seguimos en dirección a El Guijar en terreno descendente. Pero volvimos a apretar las bielas en la cuestecita del Guijar. Un repecho de 400m al 13% de media. Una vez arriba el freno de Wandar volvió a dar guerra y, gracias a las pastillas de recambio de Antonio de El Cubillo, las cambiamos y pudimos seguir con la ruta.

Tras un terreno de bajada no muy pronunciada con piedra suelta y pequeños saltos de roca, llegamos a una bajada bastante técnica, con pedrolos grandes sueltos y saltos de roca ya considerables, que dio paso a una estrecha vereda con mucha vegetación donde más de uno se dejó la piel…y algo de sangre también…

Una vez abajo, tras cruzar el Río Santa Águeda por un puente consistente en 4 bloques enormes de granito: reagrupamiento. A la sombrita, pues el calor era ya considerable. Un ejército de bichos chupócteros nos pusieron finos, pero estábamos esperando al gran Adri…que bajaba con juicio…con mucho juicio.9055992 Por fin apareció y seguimos un tramo hasta que tocó algo de postureo con las fotos que nos hicimos cruzando el mencionado río. Tras cruzarlos de nuevo tocó ootra vez subir…qué raro!! En esta ocasión se trataba de una pista ancha, nada técnica, que se subía bastante bien (si no te da por ir a fuego) y que ofrece unas vistas bastante chulas del pequeño cañón horadado por el río Santa Águeda, donde más de uno aprovechó para retratar el momento. Tras ello legamos a Arahuetes, faltos de agua ya, pero un buen señor y hortelano con sus tomates nos dio agua para poder seguir nuestro camino. Desde aquí a La Velilla tardamos muy poco, el terreno era favorable, asfaltado y pista ancha…sin complicaciones. Tras pasar La Velilla, el bueno de Omar nos llevó por unas escaleras y camino estrecho para cruzar el Río Cega que solo Wandar lo pasó montado. Tras ello una roca gigante, que daba paso a un camino serpenteante bien empinado, con barandillas de madera que cruzaba un frondoso robledal. Tras un agrupamiento a la sombrita buena de los robles y encinas vino una vereda chula con muchas curvas fáciles, una bajada rápida y algo técnica pero no muy complicada y una salida del camino entre medias, campo a través donde Wandar hizo un “Papa” en una cacera oculta por la hierba.

Tras otra subidita sin complicaciones de unos 3 kms llegamos al ecuador de la ruta: Tejadilla. Un pequeño pueblo donde volvimos a rellenar las cacharras de agua y recibir un sermón interminable del pasisano que estaba cogiendo agua también en la misma fuente.

En la bajada siguiente, tocó una vereda bastante chula, entre la vegetación y la sombra, algo técnica, donde se alternaban subidas y bajadas. El suelo está prácticamente cubierto por la hojarasca y pequeñas ramas, escondiendo algún que otro pedrusco. Y así, en breve, llegamos a Pajares de Pedraza, cruzamos el Río Cega de nuevo por un puente, desde el que vimos que está seco, quedando pequeñas charcas donde sobreviven las truchas.

Fuimos siguiendo el cauce del Cega entre Chopos, ramas, bastante hojarasca y hasta un árbol tumbado que saltamos con soltura, a buen ritmo, hasta llegar al siguiente puente del río Cega, donde vino una buena subida primero y una mejor bajada después, acabando en el mismo punto.

La subida: hay tramos más empinados y otros algo menos, pero el camino no deja de ponerse llano en ningún momento en los casi 2 kms de ascensión. Tiene mucha, mucha piedra suelta y hay puntos donde el camino está algo roto por el correr del agua. En subidas así, las dobles tienen ventaja…y los culos de los ciclistas también.

La bajada: la primera bajada fue el “Papa” que hizo Jarri en una caída tonta sin consecuencias. La segunda: una vereda muy estrecha, bastante técnica y muy rápida. Con muchas curvitas, alguna bastante cerrada, con mucha vegetación (algún ramazo nos llevamos), de casi 3km de pura diversión si te gusta bajar rápido y descargar adrenalina. Tiene tramos en los que puedes dar pedales, para mayor disfrute de la bajada. Hay tramos en los que hay piedra suelta o bien roca pero no supone un gran inconveniente. Jarri, Wandar y Omar la disfrutaron en poco más de 6 minutos. El resto no tardó en llegar al punto de inicio. Adri…la disfrutó el doble.

El siguiente tramo fue muy parecido al pasado Tejadilla, el doble de largo y con subidas y bajadas más pronunciadas, con mucha hojarasca y ramas en el suelo. Hasta llegar a una chopera cubierta de ramas y hojas caídas, terminando en otro puente sobre el Río Cega. Tras el reagrupamiento general nos tocó subir la última cuesta relevante del día, que nos llevaría hasta Arevalillo de Cega. Algo larga, con buen firme, pero con bastante calor ya, haciendo estirarse el grupo. Una vez en Arevalillo, volvimos a rellenar los botes de agua en la fuente y, debido a que se nos hacía tarde y la mayoría teníamos citas ineludibles, decidimos regresar a Turégano por carretera, pasando nuevamente por El Guijar y dándole un poco de ritmo vivo, superando el fuerte viento de cara que nos soplaba.9055914

Nos dio tiempo justo para la rápida rehidratación cervecil en Turégano, donde compartimos risas y comentarios de la ruta tan guapa que nos llevó Omar.

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