Túnel de lavado (La investigación continua)

7244911“Túnel de lavado”: porque primero nos enjabonamos bien de barro (y arcilla), luego nos mojamos bien mojados y por último el viento.

En vez de ir hasta Bernardos, como la ruta es circular y pasa por Hontanares, decidimos quedar en cá Wandar y empezar y acabar desde allí. Tan solo aparecimos a la cita Wandar, Fonsi y Jarri; no es para menos porque hacía buenísimo (para quedarse en la piltra, claro).

Aún no había amanecido y poco se veía del camino cuando, bajo las primeras gotas de lluvia, empezamos a dar pedales por la Vía Verde del Eresma, dirección a la primera cuesta importante del día. Cuando coronamos conseguimos entrar en calor para enfilar las primeras cuestas favorables. Aun así, el camino agarraba bastante más que las últimas veces, estaba todo embarrado de tal manera que la bici empezaba a ocultar su color original…y eso no era lo peor… Tras sortear varios subi-baja pasamos por una zona arcillosa que atascó nuestras transmisiones por completo.

A partir de aquí, la “orquesta pelota” no dejó de tocar en todo momento, con sus chirridos y crujidos tan apasionantes. Volvimos a bajar por el caminito del rey de Los Huertos, con dos bajadas de la bici originales en sendas pasarelas de madera que resbalan con la lluvia cosa guapa, guapa. Al poco de llegar a Carbonero de Ahusín y, tras retirar todo lo que pudimos de la arcilla de nuestras bicis, nos vino el lavado.

Volvimos a entrar algo en calor al subir la cuesta asfaltada camino Yanguas… Un perro perdío poco antes de Yanguas anunciaba lo que vimos después: una veintena de cazadores saliendo del bar de Yanguas, cazando algo al menos. Tras subir la Matahombres nos dirigimos al puente de Yanguas donde tuvimos que cambiar una cámara por un llantazo. Aprovechamos para comer y desbeber un poco y hacia Armuña…donde ya pasamos al túnel del viento. Poco después la subidita de la Ermita del Tormejón, después más viento… Bernardos, parada para almorzar y más viento hasta Migueláñez, un poco más hasta Miguel Ibáñez,…Ortigosa de Pestaño y Nieva. Donde al girar hacia Santa María la Real de Nieva lo sentíamos menos, pero algo seguíamos teniendo. Mi bici sonaba con todo su esplendor la “orquesta pelota”, hasta que decidí pasar unos pocos charcos y cesó un poco.

Camino de Pascuales cruzamos unas lagunillas de ná, lo cual ayudó un poco más a retrasar la siguiente canción de mi “orquesta pelota” particular. Tabladillo hacia Pinilla Ambroz, nos daba aire lateral y un poco más camino del pinar del Río Moros, tierra de Añe. Donde hicimos una parada técnica para comer algo, antes de atravesar el pinar que desemboca en la Vía Verde, donde se oyó algo como: “unas jarras de cerveza en mi casa, chicos??” y no nos lo pensamos dos veces: Vía Verde hasta Hontanares y pá otro día más. Qué jarras más cojonudas!! GO SEXMEROS!!