Aventura ciclista en la Isla de Wight

Antes de entrar en faena…. vamos a situarnos.

La Isla de Wight esta situada al sur de Inglaterra y tiene una extensión de unos 350kms cuadrados. En ella habitan unas 140.000 personas, es la isla más grande de Gran Bretaña y está justo en frente de la ciudad de Southampton. Cabe destacar que en el S. XIV, fué arrasada por la flota Castellana, comandada por Fernán Sánchez de Tovar.

3 DIAS – 165 Kms + 100 Kms  + 165 Kms

Esta excursión estaba programa desde hace tiempo como una actividad para los socios club Richmond Park Roulers, club al que pertenezco desde el pasado mes de Abril. Es un club formado por chicos y chicas de diferentes edades, aunque el deporte más practicado es el ciclismo de carretera, se realizan diversas actividades, talleres y cursos orientados a este deporte, ademas de las salidas sociales entre los miembros del club.

10 valientes son los que nos animamos a participar en esta aventura que os voy a detallar ahora más adelante. Cinco chicos y cinco chicas con nuestras bicicletas…

El fin de semana del sábado 25 y domingo 26 que junto con el lunes 27 de Agosto (Bank Holiday, no se trabaja aquí) se programó esta actividad. 

Todo comenzó días antes cuando Daniel y Michael se encargaron de recoger y llevar las mochilas de los socios en su coche hasta el parking del puerto de Lymington, donde tomaríamos el ferry hasta la isla.

El punto de encuentro, el Café Colicci en el Parque de Richmond a las 8 de la mañana todos puntuales para tomar un café y comenzar a rodar. Nervios a flor de piel, pensando en todo aquello que debemos portar para un viaje de tres días en bici y desearnos suerte para que 

todo funcione correctamente y sin averías.

Y desde aquí, desde Londres, deberíamos pedalear durante 165kms hasta llegar al puerto de Lymington para coger el ferry de las 6pm.

Como llegué unos quince minutos antes de la hora programada, me tomé la libertdad de ir a ver los ciervos y hacerme algunas fotos previas al reto.

Despues de hacer un poco el “canelo” con la camara de fotos y la bici, me fuí directo al punto de encuentro para reunirme con el resto de los socios y ver las impresiones de cada uno antes de partir. Apenas conozco a 10 o 12 pues entre que soy un socio nuevo y que apenas he podido asistir a todas las actividades que me gustaría, pues fuí saludando y presentándome a todos los asistentes.

Caras nuevas, caras conocidas, nervios, ilusiónes y sobre todo, muchas ganas de empezar a pedalear todos juntos.

Michael se encargó de diseñar los tracks en el GPS para que todos nos lo pudieramos descargar y poder seguir. La idea original, era ir todos en un mismo grupo al ser pocos, pero por si acaso, si alguien se despistaba, al menos que tuviera el track a seguir.

Después de unos 50kms ya habíamos sufrido unos 4 o cinco pinchazos con sus correspondientes paradas de entre 10 y 15 minutos para arreglar el problema. Una de las chicas, desesperada después de dos pinchazos, decidió subirse a un tren y seguir el camino hasta el ferry en este medio para evitar más trastornos y pérdida de tiempo al grupo. Mi bicicleta, no estaba fina del todo, notaba algunos problemas en la cadena y los cambios y en una de las bajadas donde todos iban a gran velocidad, mi cadena se partió en 3 trozos saltando por todos los sitios. Me paré, recogí la cadena y los trozos sueltos y continué unos metros más adelante donde me estaban esperando los compañeros, entre risas al verme con la cadena en la mano. En un periquete lo arreglamos con un “enlace rápido” y pudimos continuar todos.

 

Cuando llevabamos unos 70kms hicimos una parada para comer algo y después continuar, no recuerdo el nombre del pueblo, pero el bar era muy chulo. Y ya sin averías a la vista, pudimos continuar pedaleando un buen rato, aunque yo iba con problemas en los cambios y no me atrevía a utilizar el plato grande para evitar otra rotura de cadena.

Cuando ya eran las 2:30pm el grupo decidió que pararíamos en el pueblo llamado Winchester, donde nos estaría esperando Hannah, la chica que pincho dos veces y que se había subido al tren unos kilómetros más atrás. Ya tenía sus ruedas reparadas. Yo decidí ir hasta una tienda de bicis para ver si algún mecánico avispao me podía mirar los cambios o la cadena y dar solución al problema, pero no tuve suerte, y la tienda a la que acudí, el mecánico no tenía mucha idea y encima estaba enseñando a un discípulo allí mismo, con mi bici… disimuladamente, le dije que tenía mucha prisa y que me pasaría en otro momento pues la solución que me daba era cambiar la cadena, cuando la mía tenía menos de 200kms.

Me volví a reunir con el grupo que ya habían repostado líquidos y solidos… no quise hacerles perder más tiempo y solamente recargue los bidones con agua, ya estabamos cerca del puerto de Lymington y yo tenía comida en los bolsillos de mi chaqueta para ir comiendo en el camino. Aquí dividimos el grupo en dos para ir más rápido y más seguros.

El clima era espectacular, con sol, nada de viento, algunos momentos aparecían nubes, pero nunca amenazando con lluvias.

Después de atravesar un Parque Nacional “New Forest National Park“, donde el tráfico a vehículos a motor esta muy límitado, la velocidad esta controlada, los parajes eran muy chulos y donde se podían ver ciervos, caballos, burros, águilas y otras especies

Ya se respiraban esos aires del mar, las sonrisas en la cara de mis compañeros de viaje se acentuaba a buen ritmo. A los pocos minutos, conseguimos llegar al puerto donde nos estaba esperando el ferry donde los chicos y chicas del primer grupo nos estaban allí esperando. Todo listo para subir al ferry, recogimos las mochilas del coche de Daniel y nos fuimos a la cafetería a tomar algo antes de la partida del ferry.

El barco nos dejó en el puerto de la isla, y con los últimos rayos de sol, pedaleamos esos 3 o 4kms que nos separaban del hostal donde ibamos a dormir y convivir dos días. Allí guardamos las bicis en un trastero y nos repartimos las habitaciones. Nos fuimos a cenar un poco, unas cervezas y todos a dormir porque el Domingo a las 8am habíamos quedado para salir a pedalear toda la isla, unos 100 o 120kms.

El domingo amaneció lloviendo, pero aún así, después de desayunar algo, nos subimos a las bicis y salimos a rodar. Con lluvia constante, de esa que te amarga la salida, además se unió su “primo” el viento, que dificultaba aún más las pedaladas. Llego un momento que algunos estabamos hasta el gorro y paramos a tomar una decisión,…. Continuar o Volvermos al hostal. 

Tres chicas y un servidor decidimos volver sobre nuestros pasos y regresar al hostal, mientras que el resto de compañeros, decidieron continuar, a pesar de estar todos empapados y con un aire de tres pares… Una ducha de agua caliente, cambio de ropa seca y al saloncito a sentarnos un poco. Al rato aparecieron en el hostal, pues se dieron cuenta de que el aire complicaba mucho el pedaleo y con estas bicis que pesan tan poco y que son aerodinámicas, es un peligro seguir.

Eran las 10 de la mañana y estabamos todos en el hostal, allí sentados en el salón hablando y compartiendo experiencias y demas sobre ciclismo. Luego nos fuimos a comer sobre las 2pm, y teníamos mesa reservada para cenar a las 5pm…. una locura!. Fuimos a cenar a un sitio muy chulo en primera línea de costa, aunque os podreís imaginar que cene yo a las 5:30pm cuando habíamos terminado de comer a las 2:30pm… jejeje

El domingo perdido, porque no paró de llover en todo el día. 

Pero…… los ciclistas estamos muy locos y alguien propuso salir a rodar el lunes temprano, antes de ir al ferry de vuelta (10am). Y aquí…. empezó el calvario… nuestra compañera Nataly (italiana) que se tenía que marchar el mismo domingo después de cenar pues ella trabajaba el lunes en Londres, se fué al ferry de las 7 de la tarde y al rato nos llama para decirnos que el ferry ha sufrido un incendio y que se ha cancelado, la tocó ir a otro puerto de la isla y tomar otro ferry, todo un putadón. Pero claro, al día siguiente, nosotros deberíamos tomar ese mismo ferry a las 10am, ¿que pasaría?

No tardarón mucho desde la empresa de los ferrys en enviar un email para informarnos de todo esto y decirnos que nuestro ferry saldría desde otro puerto y a las 12:30am en lugar de las 10:00am. Esto, trastocaba nuestro plan de volver pedaleando desde Lymington a Londres, pues son dos horas y media vitales para una ruta tan larga, pero quedaban esperanzas. Al rato, recibimos otro email, diciendo que el ferry se atrasaba a las 13:30pm, así que adios al plan de volver pedaleando a Londres.

Y aquí es cuando el loco del grupo dice…. ¿y porque no madrugamos un poco y vamos a pedalear por la isla antes de ir al ferry? Pues dicho y hecho. A las 5am todos en pie para prepararnos, desayunar algo y a las 6am todos sobre la bici para pedalear. Me levante con pocas ganas, pero dije: “Que cojones, cuantas veces voy a tener la oportunidad de pedalear en esta isla? Arriba!!!

Creo que fuímos seis a pedalear por esas carreteras que recorren la costa de la isla. Creo que solo conté 8 o 9 coches en las dos primeras horas de pedaleo y con las subidas y bajadas continuas, disfruté como un enano… eso sí… mis piernas a 5.800 revoluciones por minuto en cada bajada, porque seguía si poder utilizar el plato grande por miedo a romper otra vez la cadena. Se morían de risa al verme pedalear como un loco para poder ir a su velocidad.

Después del paseo de unos 80kms por la isla, nos fuimos a almorzar un poco a un sitio bien chulo, donde el camarero nos atendió como si nos conociera de toda la vida, hasta que nos dijo que él también era ciclista y por lo tanto, eramos amigos, jajaja. Después de recargar la pilas, nos volvimos al hostal, recogimos las cosas y a pedalear otros 25kms hasta el puerto donde nos esperaba el ferry para llevarnos en esta ocasión al puerto de Southampton, donde cogeríamos un tren de vuelta hasta Londres.

 

Aquí os dejo algunas fotos curiosas de la isla.

Resumen de la aventura…… me lo pasé en grande, hicimos buenos kilómetros en las bicis, ha sido una gran experiencia y todo un “campamento intensivo” de Inglés para mejorar mis conocimientos y fluidez.