Aventuras por la isla…. de Londres a Rochester.

La idea original de mi compañero de fatígas en bici por la isla consistía en partir de Londres con destino a Whitstable.

Como tas quedao?

 

A donde queda eso?

Pues te puedes imaginar mi careto cuando me dijo el nombre…. el caso es que yo le dije “Tradúcemelo en números, que seguro nos entendemos mejor.” Es lo que tiene vivir en guirilandia, al final terminamos entendiendonos todos, con letras, con números o con un simple gesto.

En cuanto me dijo que el track tenía unos 107 kms y que el pueblo estaba al lado de la costa, dije… “Sí, vamos coño.” No sé si lo sabréis, pero llevamos unas semanas aquí en Londres que apreta el calor de cojones, y subirse a una bicicleta y escapar a una playa, es una idea estupenda. Sin prisa, pero sin pausa se pueden hacer muchas rutas chulas en bici con vuelta a casa en tren. Sí majos, si…. aquí se pueden meter las bicicletas en los trenes tranquilamente y sin pega alguna por parte de las compañias de transporte o los usuarios.

Total, que ruta seleccionada para el domingo y punto.

Enlace en Wikiloc

Whitstable, es una villa costera del distrito de Canterbury, en el condado de Kent (o eso dice la sabelo-todo Wikipedia). Una zona al Este de Londres, un poco mas abajo de donde desemboca el río Támesis (Thames) para situarnos. Canterbury, a algunos os sonará porque allí hay una catedral de las más antiguas de Inglaterra y que os aconsejo visitar si pasáis por esta isla en un futuro. Allí dicen que está enterrado el Principe Negro o donde decapitaron al arzobispo Tomas Becket en una esquina de la catedral. Si os dáis cuenta, este suceso inspiró a Ken Follet para escribir una parte de su famoso libro Los Pilares de la Tierra.

Después del coñazo histórico que os he metido… sigo a la tarea de narrar la mañana bicicletíl.

Mi compañero de rutas vive al sur-este de Londres y según el track que me envió, pasaba cerca de su zona. Yo vivo en la zona Oeste (West), por lo tanto quedamos en una zona de paso que nos viniera bien a los dos, y por eso, me tocó madrugar a mí un poco más, para hacer esas 10 millas (16kms) que nos separan y comenzar la ruta allí en su zona. Quedamos en un punto muy conocido allí en el barrio de Greenwich, donde descansa el barco Cutty Sark. No os voy a poner las fotos que hice con mi teléfono porque es una jodia castaña, pero os dejo estas más chulas aquí para que os hagáis a la idea.

Y sí, es el barco que aparece en las etiquetas del famoso whisky escocés.

El velero comercial escocés “Cutty Sark”, denominación que proviene de la bruja de un poema cómico británico de fines del siglo XVIII, fue de los más rápidos de su tipo y hoy se encuentra en dique seco en la ciudad de Greenwich, Londres.

Quedamos allí puntuales a las 09:30, pero como yo llegué sobre las 9:00 pues me subí un cerrete que tienen por allí, famoso por aquello de la zona horaria. El conocido meridiano de Greenwich, “nace” allí en el observatorio. Ya me regaño un señor inglés por subir con la bici “por to lo peor”, pues el parque que está a los pies del observatorio es solo peatonal, jejeje
La Wikipedia dice esto: En la franja de huso horario, cuyo meridiano central queda frente al sol, será mediodía (12:00 p.m.). Esto significa que al este de Greenwich es más tarde y al oeste es más temprano.

Panorámica desde el observatorio. ActualPanorámica desde el observatorio. Lo normal

Hice las correspondientes fotos ahí arriba con el “skyline” (panorámica) de Londres de fondo y podéis apreciar como está el cesped seco en comparación con lo normal aquí. La nota curiosa ahí arriba la pusieron unos turistas japoneses que se empeñaron en hacerme una foto… al principio no sabía el por qué, pero al final me dijo uno en un japoinglish que era porque el trabajaba en HIKOKI y le había gustado mi maillot.

Al volver a mirar al reloj, me dí cuenta que habían pasado casi 30 minutos a lo tonto… así que de vuelta a la bici y a bajar como un rayo de nuevo hasta el punto de encuentro, el Cutty Sark donde ya estaría Sergio maldeciendo mi alma. Y allí estaba, enfundado en un traje TREK Segrafedo como si fuera el mismo Alberto Contador esperando al “retrasado” de costumbre.
Una vez allí, teléfonos en mano con Strava, Wikiloc, ViewRanger y no sé cuantas aplicaciones más para ver la ruta y comenzar a pedalear nos fuimos contando novedades y esas cosas de chicos…
Fuimos un ratillo al margen del río Támesis (Thames le llaman estos guiris), pasando al lado de las famosas barreras anti-inundaciones de la ciudad, hasta que nos despegamos un poco del río y empezamos a salir a carreteras más concurridas.
En general fuimos siguiendo el track original “a rajatabla” pero el cacho cabrón nos metió en un tramo de Vía Verde por donde circulaba antiguamente el ferrrocarril y que lógicamente no estaba asfaltado, si no que era era un firme de piedras puntiagudas, nada apto para las bicis de carretera.

En mi caso, como mi bici es una híbrida (gravel), no tuve problemas pues puedes ir por camino y por carretera sin problema, pero la bici de Sergio que tiene las ruedas diseñadas exclusivamente para la carretera a los pocos metros, zasss!!! pinchazo. Jodo!!! ¿Que hacemos?

  • Opcion A: ¿Cambio de cámara y tiramos?
  • Opcion B: ¿Nos damos la vuelta y buscamos una carretera alternativa?
  • Opción C: Seguimos el cacho que nos queda andando y luego… ¿apañamos el pinchazo?

Echamos un vistazo al Google Maps y nos dimos cuenta que habíamos recorrido ya unos 400 metros de unos 900 que tendría el tramo de Vía Verde, así que… bici-empuja un ratillo por ese firme “divino” para terminar de destrozar las zapatillas con calas… y con risas saludando a todo el que pasaba. Nos fijamos que a nuestra izquierda hay un campo de tiro y se escuchan disparos…. esperemos que no se escape ningún perdigón o algo peor.. un jabalí herido, jajaja

Ya vemos el final de la jodía recta (vía verde) y decidimos cruzar unas vías de tren muy concurridas para acto seguido apañar el pinchazo y continuar nuestra ruta por carretera dejando atrás el márgen del río Támesis.

Avanzamos a buen ritmo y vamos pasando pueblecillos y otras zonas más pobladas hasta que llegamos a un lugar chulo llamado Rochester, del que yo había oído que tenía un castillo medieval de esos chulos de las películas del rey Arturo… así… al llegar y ver el castillo, allí fuimos de cabeza a tirarnos unas fotos y ver aquello.

Y después de hacernos una foto, salimos de la zona amurallada del castillo y nos fuímos a una calle a buscar una fuente o comprar un poco de agua para continuar nuestro camino…. ERROR!!!
Con la sed que yo llevaba, además de comprar una botella de agua, me compre una cerveza fresquita… y acto seguido, como ya eran casi las dos de la tarde, nos miramos y dijimos aquello de….. “¿Y si nos quedamos aquí a comer y luego vuelta a casa en el tren?”.
Y aquí, terminó la ruta, unas cervecitas en un pub de esa calle acompañadas de unas viandas y luego, pues vuelta en tren a Londres.
Sergio se bajó unas paradas antes y yo me baje en destino (Victoria Station) para pedalear unos 10 minutos más para llegar a casa y descansar.

Se queda en el tintero la ruta hasta el pueblo ese que mencioné al principio (y que tú tampoco te acuerdas ya) para otro día, o quien sabe, tal vez podremos intentar llegar a Canterbury, Dover, Margate, o vete tu a saber…. hay miles de sitios por conocer ahí fuera.

Nunca pares de explorar

Conclusión de esta ruta: Tengo una castaña de móvil.
Mañana mas y mejor!

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