Los voluntarios

Cualquiera que participe en una prueba deportiva, popular o competitiva, urbana o campestre, sabe que sin ellos sería imposible que se celebraran. Da lo mismo ciclismo de carretera o de montaña, maratón, media maratón, marcha de andariegos, duatlón o triatlón, sin los voluntarios nada sería posible.

Son altruistas y abnegados, aman el deporte, o simplemente quieren colaborar en promocionar su tierra; son capaces de aguantar a pie quieto, pasando frío y calor, mojándose con lluvia o nieve o torrándose al sol; esperan durante horas para ayudar unos minutos. Indican el camino, dan de beber al sediento, de comer al hambriento, avisan de peligros, coordinan el tráfico, evitan riesgos, previenen situaciones peligrosas, avisan a las emergencias, ayudan a quién va con calambres, dolores….
Siempre tienen una sonrisa, una palabra de aliento, un ¡vamos!, ¡ánimo! Muchas veces son solo niños.

Cualquiera lo sabe y lo reconoce ( o así debería de ser): los voluntarios son imprescindibles. Sin ellos no sería posible organizar y desarrollar eventos y pruebas deportivas. Sin ellos habría muchos pueblos olvidados, los cuales la gente les sitúa en el mapa porque pasó por allí en tal o cual marcha, o porque allí hubo un avituallamiento, o porque de allí se salía y allí se llegaba. Comarcas enteras son conocidas allende la provincia por estas pruebas.

Se puede correr sin arco de meta. Puedes arriesgarte a disputar una prueba sin ambulancia in situ. Puede que el agua esté caliente, que el dorsal no se vea, que haya o no comida. Pero sin los voluntarios …. no hay nada.
Ellos humanizan el evento, su participación y colaboración es trascendental, es imprescindible, vital. Y por ello debemos darles las gracias. Se sacrifican por los deportistas, por su tierra, por su pueblos, su club.


Desde aquí GRACIAS. Por tu ayuda, tus ánimos, tus indicaciones, tus aplausos, por darnos de beber, y por hacer posible que nos pongamos a prueba o que vayamos a conocer sitios que sin celebración de pruebas ni sabríamos donde pillan. GRACIAS una y mil veces.

 

Autor: Ismael Fernández Juárez